lunes, 7 de enero de 2013

PODEROSO SALVADOR

"Abandone el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos y vuélvase al SEÑOR, que tendrá de el compasión, al Dios nuestro que será amplio en perdonar" Isaías 55:7

     Debemos creer en la promesa en sí, y no aceptar un sentimiento como si fuera fe. Cuando confiemos  plenamente en Dios, cuando descansemos sobre los méritos de Jesús como en un Salvador que perdona los pecados, recibiremos toda la ayuda que podamos desear. Miramos a nuestro yo como si tuviéramos poder para salvarnos a nosotros mismos, pero Jesús murió por nosotros porque somos impotentes para hacer eso. En él están nuestra esperanza, nuestra justificación, nuestra justicia. No debemos desalentarnos y temer que no tenemos Salvador, o que él no tiene pensamientos de misericordia hacia nosotros. En este mismo momento está realizando su obra en nuestro favor, invitándonos a acudir a él, en nuestra impotencia, y ser salvados. Lo deshonramos con nuestra incredulidad. Es asombroso cómo tratamos a nuestro mejor Amigo, cuán poca confianza depositamos en Aquel que puede salvarnos hasta lo último y que nos ha dado toda evidencia de su gran amor." EGW - MS 1, pág. 412